El regreso
Después de la pandemia volví a Buenos Aires a la institución — el mismo lugar donde me había formado como especialista años antes. Pero esta vez mi rol era diferente: Departamento de Docencia.
Mi tarea era coordinar los cursos de formación del instituto. Suena simple. No lo era.
Los cursos
La institución dicta múltiples cursos especializados:
- Evacuación Aeromédica: traslado de pacientes en aeronaves
- Medicina Aeronáutica: fisiología de vuelo, aptitud médica
- Factores Humanos: error humano, toma de decisiones, CRM
- Psicología Aeronáutica: evaluación psicológica de tripulaciones
- Primeros Auxilios y RCP en altura: emergencias en contexto aeronáutico
- Hipoxia y Vuelo: efectos de la altitud en el rendimiento humano
Cursos técnicos, especializados, con contenido que no se encuentra en cualquier lado.
El desafío real
Coordinar significa muchas cosas. En mi caso, significó hacer casi todo:
- Planificar los contenidos y cronogramas
- Dar clases personalmente en varios cursos
- Crear las presentaciones
- Grabar y editar los videos para modalidad virtual
- Subir todo a la plataforma educativa
- Administrar la plataforma — que yo mismo había desarrollado
- Atender consultas de alumnos
La plataforma llegó a tener 50.000 usuarios registrados. Y la ayuda era mínima.
"Era coordinar, dar clases, editar, administrar. Con muy poca ayuda. Un trabajo que hubiera requerido un equipo."
La decisión difícil
Durante dos años mantuve ese ritmo. 2021, 2022, entrando a 2023. Pero llegó un punto donde el desgaste era demasiado.
El problema no era el trabajo en sí — el problema era la ecuación completa. Mucho trabajo, poca ayuda, y un sueldo que no acompañaba el nivel de responsabilidad.
Si el sueldo hubiera sido diferente, tal vez hubiera seguido. Pero no lo era. Y la perspectiva de que la carga se redujera no existía.
En 2023 pedí la baja.
Lo que quedó
La plataforma sigue funcionando. Los cursos siguen dictándose. El contenido que creé sigue formando profesionales en medicina aeronáutica.
Y yo aprendí algo importante sobre límites, sobre valorar el propio trabajo, y sobre la diferencia entre dedicación y autoexplotación.
Lo que aprendí
A veces la mejor decisión profesional es saber cuándo retirarse. No por falta de capacidad o compromiso, sino porque las condiciones no son sostenibles. Pedir la baja no fue un fracaso — fue reconocer que mi trabajo valía más de lo que estaban dispuestos a pagar por él.