El contexto
En 2010 me gradué como Doctor en Medicina en la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) en Cuba. Después de seis años de carrera, tenía mi título en mano y una certeza: quería volver a Argentina, mi país, para ejercer la medicina.
Lo que no sabía era que el camino recién empezaba.
El desafío
Argentina no reconoce automáticamente los títulos médicos extranjeros. Para poder ejercer, necesitaba pasar por un proceso de reválida ante el Ministerio de Educación. Y ese proceso, descubrí rápidamente, no era simple.
El trámite implicaba:
- Traducir y legalizar todos los documentos académicos
- Apostillar certificaciones en el consulado cubano
- Presentar programas de estudio detallados de cada materia cursada
- Someterse a evaluación por parte de una universidad argentina
- Esperar. Mucho.
El proceso completo tomó nueve meses. Nueve meses sin poder trabajar como médico, sin ingresos profesionales, viviendo de la incertidumbre.
La espera activa
Podría haber pasado esos nueve meses esperando. Pero no lo hice.
Fue durante esa espera que empecé a meterme en el mundo del desarrollo web. Tenía tiempo, tenía curiosidad, y tenía una computadora. Empecé a aprender HTML, CSS, algo de JavaScript. No sabía que esa exploración casual se convertiría, años después, en mi segundo perfil profesional.
"Esos nueve meses de espera fueron, sin saberlo, el inicio de mi carrera como desarrollador."
El resultado
Finalmente, el trámite salió. Mi título fue revalidado. Pude gestionar tanto la matrícula nacional como la provincial, y quedé habilitado para ejercer la medicina en Argentina.
Pero el proceso me dejó algo más que un papel: me dejó la certeza de que los obstáculos burocráticos pueden transformarse en oportunidades si uno decide hacer algo con el tiempo de espera.
Lo que aprendí
La burocracia es inevitable, pero la pasividad es opcional. Esos nueve meses podrían haber sido tiempo perdido. En cambio, fueron el inicio de algo que hoy define mi perfil profesional: la intersección entre medicina y tecnología.